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Help_Chile: "La tarea", 2/2


A la hora de dormir, Scorpius se descubrió pensando en Albus y lo bien que se lo había pasado hablando con él aquella tarde. Habían estado juntos hasta la hora del té, conversando todavía de libros y música. Scorpius había tenido esa sensación que siempre tenía cuando conectaba con alguien, cierta afinidad de pensamiento. No había esperado que eso le pasara con Albus.

¿Por qué no había hablado antes con él? Su padre le había dicho que no se acercara a los Weasley ni a los Potter, pero había roto esa regla al hacerse amigo de Rose, y podría haberla roto también con Albus, que estaba en el mismo curso que ellos. ¿Qué había pasado? Scorpius trató de hacer memoria, pero hacía años de eso y todo estaba muy borroso. A James Potter y a los Weasley no les había hecho mucha gracia que Albus hubiera sido Seleccionado en Slytherin. La conmoción había hecho que todo el mundo olvidara el Sorteo del propio Scorpius, que había sido también una sorpresa. Aquella noche, probablemente, no se había hablado de otra cosa en el castillo. Pero Albus se había adaptado bien. Scorpius recordaba a Vincent Goyle hablando de él con aprobación. Claro, Albus era hijo de Harry Potter y cualquier Slytherin digno de tal nombre habría sabido sacarle partido a ese apellido. Y con la llegada de Hugo a esa Casa, la fama de ambos se había hecho legendaria.

Pero Scorpius no recordaba más; a pesar de tener a Rose en común, se habían evitado. Scorpius había pensado durante un tiempo que un Potter en Slytherin podía estar inclinado a la venganza y él sabía todas las cosas que habían pasado entre sus familias. Había dejado de pensar eso, pero Albus tampoco le había parecido nunca lo bastante interesante como para salvar la distancia que les separaba. Ni Rose se había esforzado en hacer que se llevaran bien. Simplemente, no había sucedido.

Hasta ahora.

Cuando Scorpius se despertó, lo hizo pensando en que iba a quedar con Albus aquella tarde. Y cuando bajó a desayunar y lo vio en el Gran Comedor, sintió algo extraño dentro de él, una sensación cálida y feliz. Albus estaba distinto aquella mañana, más… ¿guapo?
Oh, ¿de verdad acababa de pensar que Albus era guapo? Scorpius lo miró críticamente desde su mesa. Ciertamente no era feo, decir eso habría sido injusto. Tenía el pelo de un negro brillante, siempre desordenado y sus ojos tenían algo magnético: uno no podía dejar de mirarlos y asombrarse de lo verdes que eran. Y aunque no era muy alto, un metro setenta y cinco más o menos, tenía un cuerpo atlético y bien proporcionado.

-¿Pasa algo, Scorpius? –le preguntó Rose, con ojos inquisitivos.

Scorpius dio un pequeño respingo.

-¿Eh? No. No, estoy bien.

-Parecías en otro mundo.-Scorpius le dio un mordisco a su tostada para que viera lo bien que estaba-. ¿Vas a ver a mi primo esta tarde?

-Sí.

-¿Cómo te va?

-Bien. ¿Y a ti?

Rose hizo una mueca.

-Está obsesionado con las colecciones de cromos.

Scorpius soltó una risilla.

-En este mundo tiene que haber de todo.

Rose empezó a hablarle de su trabajo y Scorpius se olvidó de Albus hasta que llegaron a clase. Normalmente no le costaba concentrarse, pero ese día su vista vagaba invariablemente hacia Albus. Rose le dio un codazo para que prestara atención y Scorpius vio la ceñuda mirada de la profesora de Aritmancia puesta en él. Con aire culpable, trató de resolver el ejercicio de la pizarra.

-¿Tienes fiebre o algo? –susurró Rose-. Estás raro hoy.

-No es nada –dijo una vez más.

Scorpius arriesgó una última mirada a Albus y se dio cuenta de que éste se había girado hacia ellos. Cuando sus ojos se cruzaron, Albus apartó la vista enseguida. Scorpius se preguntó qué significaría aquello. Después fue consciente de que estaba obsesionándose con él otra vez y se esforzó en apartarlo de su pensamiento.

*****

Cuando llegó el momento de reunirse con Albus, Scorpius se sintió absurdamente feliz. Albus ya estaba allí y esbozó una de sus sonrisas al verlo. Scorpius notó cómo se le aceleraba el pulso. Albus iba en mangas de camisa, dejando ver la piel algo bronceada de sus brazos, de la base de su cuello. Si era posible, estaba aún más guapo que aquella mañana. Scorpius sintió una especie de rugido en las tripas que no tenía nada que ver con el hambre y la inesperada intensidad de su deseo le sobresaltó.

-¿Pasa algo? –preguntó Albus.

-No… No, estoy bien. ¿De qué vas a hacer el trabajo de Transformaciones?

-No lo he pensado todavía. ¿Y tú?

-No lo sé. Animagia, a lo mejor. Es interesante.

Los dos se embarcaron en una conversación sobre animagia y Scorpius se relajó un poco, aunque notaba que algo le pasaba. Era como si notara chispitas entre Albus y él, como si sus magias chisporrotearan con agrado. Y de nuevo le costaba concentrarse. Los ojos de Albus le atraían de manera hipnótica. Tenía la sensación de que no descansaría hasta que pudiera observarlos durante un buen rato, grabarlos en su memoria para recrearse con aquel maravilloso tono de verde cada vez que quisiera. Y si pudiera centrarse un poco y reflexionar, sabría qué significaba aquello, pero lo cierto era que le costaba hilvanar dos ideas seguidas.

Según la planificación de Scorpius, aquel día tenían que hablar de sus planes para el futuro, pero en realidad hablaron de mil cosas distintas. Scorpius se sentía lo bastante cómodo y confiado como para confesar que a su familia le había decepcionado un poco verlo en Ravenclaw.

-No sé, se nota que no soy como habían esperado –dijo, tratando de no sonar amargo.

Albus arqueó las cejas.

-Son todos unos idiotas –replicó, y Scorpius estuvo seguro de que con ese “todos” no se estaba refiriendo sólo a los Malfoy-. ¿Sabes la de bromitas que tuve que aguantar yo? Y no sólo bromitas: mi hermano James me miraba como si hubiera empezado a hablar en pársel y mi tío Ron no volvió a tratarme igual hasta que Hugo también terminó en Slytherin.-Sus ojos brillaron con afectuosa ferocidad-. Pero mis padres siempre me apoyaron, sobre todo mi padre.

-Slytherin no tiene nada de malo –dijo Scorpius, defendiendo a la Casa de su familia y la mayoría de sus amigos.

Albus clavó los ojos en él.

-Tú tampoco tienes nada de malo. Si tus padres no se dan cuenta, peor para ellos.

Scorpius tragó saliva, poniéndose un poco nervioso. Había algo demasiado intenso en su mirada, algo que provocaba emociones igual de intensas dentro de él. Bajó la vista: temió que sus propios ojos traicionaran lo que estaba sintiendo.

-Lo mismo digo.

-Eh, Albus, Scorpius… -dijo una voz de chica.

Era Rose. Scorpius no supo si se alegraba o no de su llegada. Las cosas se estaban poniendo muy emocionales y él no se sentía cómodo con las cosas demasiado emocionales.

-¿Qué pasa?

-Nada. Creo que ya he terminado mi trabajo. ¿A vosotros os falta mucho?

Scorpius se dio cuenta de que ese día no habían avanzado mucho.

-Mañana tengo entrenamiento después de las clases –dijo Albus.

-Yo tengo reunión de prefectos después del té.

-¿Quedamos el jueves?

-Vale.

Albus se lo quedó mirando un segundo y luego le dio a Rose una palmadita amistosa en la pierna.

-Nos vemos, Rose.

Scorpius sintió una leve desazón al verlo marchar, pero se distrajo cuando Rose dejó escapar un hum.

-¿Qué pasa?

Rose observaba cómo se alejaba su primo con ojos entrecerrados.

-No estoy segura. Merlín, mi primo puede ser tan raro… No creas, cuando está de buen humor te lo comerías, es un encanto, pero hay veces que no sé en qué está pensando.

Scorpius esbozó una sonrisa. Sí, Albus era enigmático y complicado. Pero eso no tenía nada de malo. A él le aburrían las personas demasiado sencillas, demasiado previsibles.

-Los Slytherin son así –dijo, con afecto.

Podría haber estado hablando de Albus durante horas, de hecho sentía el impulso de hacerlo, pero algo le hizo callarse para no despertar sospechas en Rose. ¿Sospechas de qué? Todavía no lo sabía.

Aquella noche, Scorpius tuvo problemas para dormir. Su cabeza parecía más interesada en analizar exhaustivamente sus sentimientos que conciliar el sueño. Esas sensaciones que Albus le provocaba, las ganas que tenía de pronto de pensar en él, su obsesión por el verde de sus ojos, por la forma de sus labios, por el tacto de la piel del cuello que había visto al descubierto… Todo eso significaba algo. Sólo había sentido algo parecido un par de veces: la primera, cuando tenía trece años y había conocido a un primo segundo suyo, un francés tres años mayor guapo, arrogante y rebelde; la segunda, con un Hufflepuff con el que se había pegado algunos restregones el año anterior, nada serio. Entonces también había notado eso al mirarlos. No hacía falta ser un Ravenclaw para sumar dos y dos. Albus estaba empezando a gustarle.

Scorpius sintió un ramalazo de miedo, una advertencia. No sabía si Albus sentía lo mismo que él. Le gustaban los chicos y las chicas por igual, había salido con personas de ambos sexos, pero eso no quería decir que estuviera interesado en él. Probablemente no sentía nada por él. Desde luego no se comportaba como si sintiera algo por él. ¿Por qué iba a sentirlo? Albus podía tener prácticamente a quien quisiera. No tenía por qué gustarle un cuatroojos paliducho con un apellido que aún no era del todo respetable.

Pero sus sentimientos hacia Albus eran demasiado nuevos para ser vencidos por el pesimismo y se permitió un poco de esperanza. Se llevaban bien, ¿no? Y Albus era un Slytherin, así que no podía esperar que le escribiera versos para declararle su amor –por suerte- ni que diera señales muy claras de lo que sentía. Probablemente trataría de ocultarlo aún con más ahínco que él.

Con ese atisbo de optimismo, pudo dormirse por fin.

*****

A la mañana siguiente, Scorpius recibió una carta de casa. Normalmente en las cartas siempre encontraba algún detalle o dos que le recordaban que sus padres todavía se preguntaban por qué no había ido a Slytherin, pero ese día se sentía demasiado feliz y no encontró nada que pudiera ensombrecer su ánimo. Al contrario, su padre le informaba de que estaba moviendo algunos hilos para que ese verano pasara una semana como ayudante en unas excavaciones de Dorset. “Nos gustaría tenerte para nosotros todo el verano, pero sabemos que eso puede ser un auténtico castigo para alguien de tu edad; pensamos que esto te hará ilusión y sin duda te servirá para tus planes tras Hogwarts”.

Scorpius se lo contó a Rose y Johnny, casi incoherente de emoción.

-Hala, ¿en serio? –exclamó Rose-. Eso tiene que ser genial.

-Ya nos contarás –dijo Johnny, que parecía pensar también lo mismo.

Cuando terminaron de desayunar, Albus se le acercó.

-Has recibido buenas noticias, ¿eh?

-Mi padre está organizando las cosas para que pueda pasar una semana en unas excavaciones en Dorset. He leído sobre ellas, piensan que fue el primer asentamiento mágico de la Prehistoria.

Albus sonrió.

-Suena interesante. Para un Ravenclaw, claro.

-Ten cuidado no te oiga McMillan o tendrás que hacer algún trabajo extra sobre la importancia de…

-…de la unidad de las Casas, sí –terminó Albus por él, todavía burlón. Había algo en aquella mueca que hizo que Scorpius quisiera besarlo y desnudarlo y ver qué pasaba-. No creo, me deja en paz desde que en cuarto propuse una orgía en el Gran Comedor para asegurarnos de que las Casas estaban realmente unidas.

Scorpius se echó a reír, aunque la idea de una orgía había provocado algunas imágenes sugerentes en su cabeza.

-¿No te dijeron nada?

-McGonagall me echó un sermón de los suyos.

Derrick, otro Slytherin de sexto, pasó por su lado y le dio a Albus una palmada en la espalda.

-¿Nos vamos a clase?

Albus asintió y miró a Scorpius.

-Nos vemos ahora.

Scorpius asintió también, de nuevo consciente de la felicidad que le embargaba como si fuera una manta calentita en un día de invierno.

Aquel día, como el anterior, Scorpius se dedicó más a mirar a Albus y a pensar en él que a prestar atención a las clases. Tenía que haber una manera de descubrir si Albus sentía lo mismo que él o no. Sólo con una pequeña pista estaba dispuesto a afrontar el terrible miedo al fracaso y a dar el primer paso. Aquel sábado tocaba visita a Hogsmeade, la última de aquel curso. Podía preguntarle si quería ir a dar una vuelta con él. A eso se atrevería. No era demasiado obvio. Hasta podría decir que sólo estaba pensando en terminar el trabajo de McGonagall, si Albus resultaba no estar interesado.

Scorpius pensó que la incertidumbre era lo peor y decidió ir a hablar con él aquella misma tarde, cuando Albus terminara el entrenamiento.

*****

Como ya sólo faltaban dos semanas para la última ronda de partidos de quidditch, Scorpius supuso que el equipo de Slytherin apuraría y entrenaría hasta la hora del té y se sentó a esperarlos en un banco de piedra, fuera del castillo, con un libro en las manos para matar el tiempo. Encima de él había una ventana que daba al vestíbulo; estaba abierta, y podía escuchar fragmentos de conversaciones, frases y risas sueltas. Todavía quedaban un par de horas de sol y todo a su alrededor hablaba del cercano verano. Scorpius se dijo que nada podía salir mal en una tarde como aquella.

Tal y como esperaba, no tardó mucho en ver llegar a lo lejos a los jugadores de Slytherin. Scorpius sintió que el corazón se le aceleraba aún más y su ánimo empezó a decaer. Quizás habría sido mejor esperar a que Albus estuviera solo. Con todo el equipo delante iba a ser como para morirse de vergüenza. ¿Cómo no lo había pensado antes?

-Scorpius…

Él se volvió y vio que era Maggie, quien le observaba de una manera extraña, seria.

-Eh, hola, ¿qué pasa?

-Sólo quería advertirte de una cosa.

-¿De qué? –preguntó, inquieto.

-En Slytherin corre el rumor de que Albus amañó el sorteo del otro día para que le tocara contigo. Y ya sabes que a principios de curso apostó con Derrick a que era capaz de hacer que Lisa Field se enamorara de él.-Scorpius sintió algo frío y horrible en su estómago, aunque no sabía nada de esa historia sobre Field-. No sé qué pretende, pero no te fíes.

Scorpius no pudo decirle nada, se había quedado sin habla. ¿Era cierto? ¿Podía ser cierto lo que estaba insinuando Maggie?

-Mierda, viene por ahí –continuó ella-. No le digas que te lo he dicho yo.

Scorpius vio cómo se marchaba rápidamente, todavía sin decir palabra, y se giró hacia Albus, que ahora estaba a unos cien metros. Iba con el uniforme y estaba despeinado y sudoroso y una parte de Scorpius quiso abalanzarse sobre él, pero había otra parte, insidiosa, destructiva, que repetía una y otra vez las palabras de Maggie, intentando encontrarle sentido.

Merlín, ¿y si todo había sido una broma pesada de Albus? ¿Y si sólo le había estado siguiendo la corriente, riéndose a sus espaldas de su interés por la Prehistoria? Y entonces uno del equipo dijo algo que Scorpius no alcanzó a oír y Albus se echó a reír y Scorpius supo que estaban hablando de él, burlándose de él.

-Eh, Scorpius –dijo Albus, aún con esa sonrisa revoloteándole en los labios-, ¿qué haces aquí?

Scorpius todavía no había recuperado el uso del habla. Temía abrir la boca y hablar sin pensar, decir cosas que aún revelarían más lo cerca que había estado de caer en su cruel y estúpida trampa. Pero los segundos pasaban y Albus lo miraba con expresión cada vez más seria.

-¿Estás bien?

Albus le puso la mano en el brazo y por algún motivo eso sacó a Scorpius de su parálisis, quien movió bruscamente el brazo.

-¿Es verdad que amañaste el sorteo de McGonagall para que te tocara conmigo?

El rostro de Albus se ensombreció.

-No sé de qué me hablas. ¿Quién te ha dicho eso?

Scorpius sintió una oleada de rabia y humillación y dio un paso hacia él.

-Escúchame, Potter –dijo con la voz más fría que pudo conseguir, la voz que usaba su abuelo Lucius cuando estaba enfadado-, si vuelves a dirigirme la palabra te arranco las pelotas, ¿entendido?

Albus dejó escapar un jadeo de sorpresa, pero Scorpius no se quedó a ver el resultado de su amenaza. No le interesaba, y tampoco le interesaban las explicaciones que Albus pudiera darle. Sintiendo que algo se había roto dentro de él, se marchó de allí.

*****

Scorpius se saltó el té, pero no podía faltar a la reunión de prefectos y ésta estuvo a punto de volverle loco. Se sentía hecho una mierda y todo lo que quería era meterse en su cama y dormir hasta dejar de sentirse así. Se culpaba, sobre todo, a sí mismo. ¿Cómo había sido tan idiota? ¿Cómo había podido pensar que Albus estaba realmente interesado en él? Si hubiera mantenido la cabeza fría, si hubiera pensado con lógica, Albus nunca habría estado tan cerca de triunfar.

Scorpius estuvo a punto de gritar de frustración cuando a Rose, que también era prefecta, se le ocurrió una última propuesta cuando la reunión parecía a punto de terminar, pero por fin acabó aquel suplicio. Le estaba empezando a doler la cabeza y de pronto decidió que no tenía fuerzas para ir a cenar, no esa noche. Albus estaría allí y Scorpius sabía que no iba a poder soportarlo.

-Yo voy a acostarme ya, no me encuentro bien.

-Sabía que estabas incubando algo –dijo Rose, casi triunfal.

-Ya veremos, espero estar mejor mañana.

-¿Quieres que te acompañe?

-No, no hace falta.

Mientras sus compañeros bajaban al Gran Comedor, Scorpius subió con lentitud las escaleras que conducían hacia la Torre de Ravenclaw. Quería meterse en la cama, pero le pesaban las piernas, el cuerpo, el alma. Cuando llegó a la puerta, la aldaba le sonrió.

-Un prisionero esta encerrado en una celda que tiene dos puertas, una conduce a la muerte y la otra a la libertad. Cada puerta esta custodiada por un vigilante; el prisionero sabe que uno de ellos siempre dice la verdad y el otro siempre miente. Para elegir la puerta por la que pasará sólo puede hacer una pregunta a uno solo de los vigilantes. ¿Cómo puede salvarse?

Pero Scorpius se había perdido simplemente con lo de las dos puertas; no le cabía en la cabeza que la aldaba le saliera con esas cuando aquel estaba siendo el peor día de su vida.

-¿Y a mí qué me importa?

-Vamos, jovencito, piensa un poco. –Sonaba un poco decepcionada-. No acabaste en Ravenclaw por casualidad.

Scorpius le hizo repetir el enigma, pero era imposible, aquella noche no habría podido resolver ni el problema más simple de Aritmancia.

-Es estúpido. Si los conoce lo suficiente para saber que uno siempre miente y otro siempre dice la verdad también debería ser capaz de decir quién es quién.

-Eso no es una repuesta aceptable.

Scorpius se preguntó si iba a tener que sacar la varita y hacer estallar la puerta con aldaba incluida porque eso era lo que realmente empezaba a apetecerle, pero de pronto una voz a sus espaldas hizo que el estómago le diera un vuelco.

-¡Malfoy!

Era Albus. Scorpius se giró hacia él, nervioso, pero todavía muy enfadado con él.

-¿Qué haces aquí? ¿No has oído lo que te he dicho antes?

Iba con una camiseta negra de manga corta y unos vaqueros; debía de haberse dado una ducha después del entrenamiento.

-¿No tengo derecho a dar mi versión de los hechos?

Scorpius tuvo el no en los labios, pero algo intrínsecamente Ravenclaw en su interior le impulsaba a admitir que en aquello tenía razón. Era incapaz de negarle el derecho que reclamaba.

-Está bien, habla –dijo, cruzándose de brazos.

-Sé que has hablado con Maggie Zabini. –Y lo dijo de un modo que hizo que Scorpius se preocupara un poco por ella-. Sé lo que ella te ha contado. Pero es mentira. Es mentira que apostara nada sobre Lisa Field. eso es un rumor que alguien se inventó. Y también es mentira que esté haciendo nada para hacerte daño. Yo nunca le haría eso a nadie.

Los Slytherin mentían con una facilidad insultante, y eso Scorpius lo sabía porque sus padres, sus tíos y sus abuelos lo habían dicho a menudo. De hecho, lo consideraban una útil virtud. Pero mirando a Albus a los ojos, Scorpius se dio cuenta de que le creía. En parte, suponía, porque quería creerlo. La esperanza estaba ahí, lista para deshacer el infierno de las últimas horas. Pero además, Albus parecía sincero. Scorpius lo notaba en los huesos.

-Pero no es mentira que amañaras el sorteo –dijo, dándose cuenta de que eso no lo había negado.

Albus frunció las cejas y bajó un poco la cabeza.

-No, eso lo hice –admitió.

-¿Por qué? –preguntó Scorpius, casi sin atreverse a respirar.

Albus tardó un poco en contestar.

-Quería conocerte mejor. Quería que tú me conocieras mejor. Hugo oyó hablar a McGonagall y a McMillan del trabajo que iban a ponernos y yo me las arreglé para que nuestros nombres salieran juntos. Pensé que así te darías cuenta de que no soy como crees.

Scorpius dio un paso hacia él.

-¿Por qué? –preguntó de nuevo.

-Ya sabes por qué –dijo en voz baja, mirándolo a los ojos.

Albus estaba ahora al alcance de su mano. Y ni en el corazón ni la mente de Scorpius quedaban dudas. Albus sentía algo por él, había amañado el sorteo para estar con él, para pasar tiempo con él. Obviamente la opción fácil habría sido juntarse con Rose y con él en cualquier momento, pero los Slytherin no hacían las cosas de la manera fácil si podían hacerlas de la difícil.

-Ha funcionado –confesó, con el corazón aleteándole en el pecho.

Y entonces salvó la distancia que les separaba y le besó, sin pensar, porque o le besaba o se moría, como si él fuera tierra reseca y Albus fuera la bendita lluvia. Albus se dejó hacer dos segundos, seguramente demasiado sorprendido como para reaccionar, pero después soltó una especie de gruñido y Scorpius se encontró de pronto apretado deliciosamente contra él y con una lengua pugnando por reunirse con la suya. Scorpius abrió la boca para recibirla y el simple contacto le hizo ponerse duro. No podía ocultárselo a Albus, no con lo pegados que estaban, pero no importaba porque Albus también empezaba a tenerla como una piedra.

-Aquí, no… -intentó decir-. Espera… Aquí, no.

El año anterior habían colocado un cuadro de Bathilda Bagshot justo delante de la entrada a la Torre de Ravenclaw. Cuando Scorpius la miró, esperando encontrársela escandalizada, descubrió que madame Bagshot se estaba ajustando las gafas para verlos mejor.

-¿Dónde? –dijo Albus, sin apartarse un milímetro de él.

Scorpius le sujetó de la mano y lo encaró hacia la puerta.

-¿Cómo era ese acertijo?-le preguntó a la aldaba. Ésta se lo respondió y Scorpius pensó frenéticamente. Sus fantasías sobre lo que podía ocurrir al otro lado de la puerta resultaron ser un excelente incentivo mental-. Le preguntaría a cualquiera de ellos qué me contestaría el otro si le preguntara por qué puerta debo salir. Si es el sincero, me señalará la puerta falsa, porque es la que señalaría el mentiroso. Y si es el mentiroso, también me señalará la puerta falsa. En ambos casos, debo escoger la puerta opuesta a la que me señalen.

-¡Bien hecho! –exclamó la aldaba, haciendo que la puerta se abriera para ellos.

-Merlín –dijo Albus entre dientes mientras entraban-, ¿y si llega alguien con ganas urgentes de ir al baño?

-Hay uno justo al subir las escaleras –contestó Scorpius.

Pero no era tiempo de hablar. Resolver el acertijo sólo ya había acabado por completo con el poco uso funcional de su cerebro. Ahora quería besos, todo lo que Albus pudiera ofrecerle, en realidad.

-¿Aquí? –preguntó éste, besándole en el cuello.

-En el dormitorio –contestó Scorpius, porque allí aún tenían menos posibilidades de que les pillaran.

Los dos subieron a trompicones por las escaleras, besándose, tocándose, frotándose uno contra otro. Las gafas de Scorpius, ya bastante torcidas, estuvieron a punto de caer al suelo, pero Albus las atrapó con reflejos de Buscador. Scorpius se las guardó en uno de los bolsillos de sus pantalones y siguió besándole hasta que llegaron a su piso; después de entrar al dormitorio, cerró la puerta con un hechizo que le había enseñado su abuelo Lucius, más potente que un simple Alohomora. Albus había vuelto a besarle en el cuello y a Scorpius se le estaba empezando a nublar la vista.

Sin saber muy bien cómo, se encontró en la cama. Albus estaba sobre él, hundiéndole contra el colchón, haciendo que sus erecciones se frotaran juntas por encima de los pantalones. Scorpius no se había sentido más caliente y feliz en toda su vida. Los dos rodaban por la cama como animales juguetones, forcejando, besándose, buscando más fricción.

Albus empezó a desabrocharle los pantalones. Scorpius no sabía qué planes tenía, pero a decir verdad estaba dispuesto a seguir adelante fueran los que fueran. Sus caderas dieron un saltito, como si se ofrecieran y Albus aprovechó para bajarle un poco los pantalones y liberar su erección, completa desde hacía ya mucho tiempo. Después abandonó la boca y el cuello de Scorpius y se movió hasta poder lamerle lentamente alrededor del ombligo. Una mamada, pensó Scorpius, medio atontado por las ganas de correrse, por el intoxicante sabor a Albus de su boca. Nunca le habían hecho una mamada aunque oh, vaya si había fantaseado veces con aquello. Pero ni siquiera sus mejores fantasías podían competir esta vez con la realidad.

-Oh, Merlín –exclamó, arqueándose hacia Albus-. Oh, Merlín…

Era increíble, todo ese calor húmedo envolviéndole, la lengua de Albus lamiéndole la punta… No podía contenerse, gemidos de asombro y éxtasis salían de su garganta mientras culebreaba sobre las sábanas. Ya no existían pensamientos, sólo placer recorriéndole el cuerpo. Scorpius no pudo aguantar más, trató de advertirle, pero Albus seguía chupando, una imagen que estaba volviéndole loco cada vez que podía abrir los ojos y entonces se corrió con un orgasmo fuerte y poderoso que lo dejó medio atontado, flotando en una nube de júbilo. Albus soltó una risa suave, se movió de nuevo y le besó. Ahora su sabor era distinto, puro sexo, pero a Scorpius le encantó.

-Podría acostumbrarme a esto –dijo, con voz perezosa.

-Eso espero –replicó Albus, echándole el pelo hacia atrás-. Merlín, qué guapo eres…

Scorpius no lo creía así, pero no tuvo fuerzas para corregirle, no cuando Albus le estaba mirando como si quisiera aprendérselo de memoria.

-Tú también –dijo, acariciándole la mejilla con las puntas de los dedos. Albus se movió para besarle de nuevo y Scorpius descubrió que todavía estaba duro-. Eh… Ven, túmbate.

Albus obedeció, con una sonrisa de anticipación.

-No voy a decirte que no. Llevo tiempo soñando con esto.

A Scorpius le maravilló pensar que Albus llevaba tiempo sintiendo algo por él. Pero quizás por eso había estado tan a la defensiva al principio, ¿no?

-¿Cuánto tiempo?

-No sé, desde Pascua, más o menos –dijo, pareciendo un poco incómodo.

Scorpius le dio un beso en los labios.

-Te compensaré.

Aquella también era la primera vez que iba a hacer una mamada, pero no se preocupó mucho por eso. Quería hacerlo. Joder, necesitaba hacerlo. Y si no sabía hacerlo… bueno, si había algo que caracterizaba aun buen Ravenclaw era su buena disposición a aprender.

Albus estaba duro como una roca. Scorpius se quedó mirando su erección como si un hechizo le impidiera apartar la vista. Era hermosa, no se le ocurría otra palabra para describirla. Bueno, sí, apetecible. Scorpius se lamió los labios, la acarició con la mano y después inclinó la cabeza para darle un lametón. Sabía a carne salada y caliente y en ese momento le pareció el mejor sabor del mundo. Albus dejó escapar un siseo y Scorpius, alentado por esa reacción, la lamió de nuevo y se la metió en la boca.

-Oh, joder, sí –exclamó Albus, arqueando las caderas.

Scorpius se sintió invadido por un extraño frenesí, uno que le llevaba a chupar y a lamer como si su vida dependiera de ello. Quería que Albus disfrutara como había disfrutado él, quería oírlo gemir hasta quedar ronco. De nuevo perdió la noción del tiempo, porque podría haber estado allí durante una eternidad, pero Albus tampoco aguantó mucho y tras farfullar un aviso, se corrió con un rugido hondo, gutural. Scorpius no había llegado a apartarse del todo; tenía semen dentro de la boca, pero también en la barbilla, en la mejilla. Casi sin pensar, se tragó lo que tenía en la boca. Eso no era importante. Lo que importaba era Albus, tumbado con los brazos en cruz, el pecho subiendo y bajando y la expresión más feliz y relajada que Scorpius le había visto jamás. Una sensación en el estómago le dijo que podía enamorarse de él en cuestión de segundos, si es que no lo estaba ya.

-Siento haber reaccionado así cuando venías del entrenamiento –dijo, de corazón-. Tendría que haber dejado que te explicaras entonces.

Albus entreabrió los ojos.

-No te preocupes por eso.

Scorpius se tumbó a su lado y se limpió la cara con las manos.

-¿Y por Maggie? ¿He de preocuparme por ella?

-¿Por qué estás pensando ahora en ella? –preguntó Albus, un poco suspicaz.

-Porque cuando me has hablado de ella ha sonado como si le hubieras hecho algo. Y ya sabes que la conozco desde pequeña y que sus padres y los míos son muy amigos. Aunque sea una pesada, la aprecio.

-Sí, sé que es amiga tuya. No le he hecho nada grave. Pero va a tener una halitosis espantosa hasta la próxima luna llena.

-Oh, Merlín… -dijo Scorpius, poniendo los ojos en blanco.

-Y más vale que a partir de ahora no se acerque demasiado a ti.

Sonaba arrogante y posesivo, y Scorpius le habría parado un poco los pies –los celos no eran lógicos y a él no le gustaba que lo mangonearan- si no hubiera sido por la expresión expectante de sus ojos. Parecía pendiente de su reacción y Scorpius pensó un poco. Probablemente era su manera de decirle que quería algo más, que esperaba que hubiera algo más que aquel intercambio de mamadas. ¿Cómo podía dudarlo? Scorpius deseaba que hubiera más, mucho más.

-Los celos no te quedan bien, Albus –le riñó, con una sonrisa. Aquella era la primera vez que lo llamaba así y le gustó-. Y además no tienen sentido porque a mí no me gustan las chicas. Pero de todos modos no veo por qué iba a acercarme a nadie que no seas tú.

Albus sonrió también.

-Genial. Empezaba a pensar que para poder salir contigo tendría que pedirle a mi primo que preparara una dosis de Felix Felicis.

Scorpius reaccionó igual que antes.

-Oh, Merlín… Bueno… Al menos no se te ha pasado por la cabeza hacerme tomar un filtro de amor.

-No, eso sería hacer trampas –dijo Albus, de buen humor-. Quiero gustarte por mí mismo.

Scorpius le dio otro beso, para que se diera cuenta de que eso ya lo había conseguido. Pronto tendrían que moverse, porque después de la cena todos los alumnos volverían a las Salas Comunes. Él necesitaba una ducha con urgencia y la habitación, seguramente, olía como un burdel. Pero ese momento era perfecto y pensaba disfrutarlo mientras durara.

Aunque desde luego no pensaba incluir eso en su trabajo para McGonagall.

Fin 


         


Comments

Awwwww... ¡Pero qué monez! ^____^

Y ya he recuperado a Scorpius de favorito, justo cuando dice "si vuelves a dirigirme la palabra te arranco las pelotas, ¿entendido?" ^^

Me gusta la dinámica que llevan. Que sepamos cómo va cayendo Scorpius, pero que sea Albus el que lleva meses deseando meterse en sus pantalones. Y me ha encantado el acertijo. Es genial que Albus sea tan inspirador para la inteligencia de Scorpius ;-)

La parte del burdel jajaja ha estado muy bien. Y promete mejorar. Creo que a estos dos los cien centímetros del trabajo de McGonagall se les van a quedar cortos...

Enhorabuena por el fic y gracias a Krispy por dejar que lo leamos todos.

¡Besitos!
Jaja, qué poco ha durado el pobre Al de favorito tuyo XD Scorpius puede ser un Ravenclaw, pero no deja de ser un Malfoy tb, y los Malfoy tienen su temperamento XD

Admito que busqué el acertijo por ahí,jaja.

Me alegra que te haya gustado, guapa, besitos y gracias por comentar ^^
¿Habiendo un malfoy presente crees que a mí me podría durar otro favorito? Nah ^^
Excelente final, creo que con eso digo todo. :)
¡Muchas gracias! ^^
xD Buena mejor inversión del tiempo en vez de estudiar. La verdad que sí.

Me hiciste reír con muchas, muchas partes ^^ Creo que si tengo que remarcar algo... xD tengo una obsesión con ese comentario despectivo sobre el 'Código Merlín' porque he sido MUY feliz al leerlo. xD No porque me guste el libro, sino por todo lo contrario. Además, me imagino la idea aplicada a Merlín y ya se arma otro fic en mi cabeza (uno badfic, pero igual es divertido imaginármelo)

Hace tiempo que a mí me gusta la idea de Scorpius con lentes ^^ Creo que desde que vi un fanart que anda dando vueltas y que me dejó con ganas de ello.

De verdad un gusto leerte ;) Te mando un gran beso, ¡gracias por la lectura! ^^
PD. Me encantó también la propuesta de Albus de hacer una orgía para la unión de las casas xD
Que no se diga que el chiquillo no propone ideas XD
Jaja, ¡me alegra que hayas notado el detalle de El Código Merlín, best-seller en el mundo mágico XD Seguro que es más divertido que la versión muggle XD

Sí, Scorpius con gafas es cute ^^

Besos, ¡gracias a ti por comentar!
De verdad existe ese libro??????
Jaja,no, se supone que es la versión mágica de El Código Da Vinci XD
Que bonitoooo!!!

Me pudo encantar el como Scorpius se va enamorando poco a poco y teniendo mucha inseguridad, para al final darse cuenta de que Albus fue el que orquestó todo para estar con él.

Magnifico fic... lo vas a publicar en SH y en FF o que pasa con estos fics que tienen dueño... lo publicará krispy en su cuenta diciendo que es tuyo o como?
Muchas gracias, Alma ^^ Me alegra que te haya gustado. De momento sólo voy a publicarlo aquí; más adelante seguramente lo subiré a SH y FFnet, pero primero me esperaré a terminar de publicar la segunda parte de la saga.

¡Besos!

Edited at 2010-04-10 11:35 pm (UTC)
: )
Como me ha gustado la historia, aunque me he quedado con ganas de más.
Ese Scopius con gafas, como que me cuesta imaginármelo y está claro que aunque este en Ravenclaw, también es sly, y ese Albus tan Slytherin, me ha gustado.
Besos.
C.
Bueno, lo que pasa con Scorpius es que se ha criado con Slytherins, así que los entiende bastante bien ^^ ¡Besos y gracias por comentar!

(Anonymous)

juanma_sgb

hola!
fenomenal! , la imagen de rose ( o cualuiqer xica) quitandole un punto negro a un malfoy... brutal! jaja
ya lo tengo impreso^^ lo mandare encuadernar junto a una casa en el bosque q lo tengo suelto tmb.

una orgia para demostrar la unidad de las casas ? xDDD muy buena

Re: juanma_sgb

Homenaje a todas las mujeres (entre las que no me cuento) que disfrutan quitando puntos negros XD ¡Gracias, me alegra que te haya gustado!
Owwww, lo amé >w>!!!

"No tenía por qué gustarle un cuatroojos paliducho con un apellido que aún no era del
todo respetable." <-- YO QUIERO un cuatroojos paliducho que sea Malfoy, lo quiero xD!

"No creo, me deja en paz desde que en cuarto propuse una orgía en el Gran Comedor para asegurarnos de que las Casas estaban realmente unidas." <-- Es una buena idea, que no quieran tomarla en cuenta...

Me ha encantado cómo lo manejas todo. Cómo Scorp va sintiendo algo por Albus, poco a poco se va dando cuenta de muchas cosas. Y luego el cómo hace Albus las cosas.
Definitivamente ayuda que Scorp venga de una casa con puros Sly porque si no seguro no entiendo el cómo hacen las cosas.

No sé, me ha parecido diferente y a la vez de una manera encantadoramente genial *w*!
Scorp no está muy seguro de sí mismo en este fic, pero seguro que es cute ^^

Me alegra que te haya gustado cómo se desarrolla la relación entre ellos ^^ Y sí, Scorpius conoce bien a los Sly aunque no sea uno de ellos.

¡Me alegra que te haya gustado, gracias!
Por Dios, Helena, es genial!!

Y de verdad me encantaría comentarte mucho más, pero me tengo que ir a trabajar, que llego tarde ^^

Un besazo enorme!!!
¡Muchas gracias, me alegra que te haya gustado!
¡Me ha encantado! Sobretodo lo tremendamente Slytherin que ha resultado Albus y lo adorable que es Scorpius (aunque con carácter, que cuando sacó el tonito Lucius... XD)


Albus en Slytherin me ha costado un poco, me alegra que me haya quedado bien. Y Scorpius será un Ravenclaw,pero no por ello deja de ser un Malfoy XD
Que bueno volver a leerte, Helena. Como siempre, tus fics dejando varias partes memorables, de esas que sabes recordarás siempre.

¿se entiende que me ha gustado muchísimo verdad ^^?
Aw, qué bonito ^^ ¡Muchas gracias!
LO AMOOOO!!! Y ES MIO!!! *agarra fic y lo abraza posesivamente*

No nena que me has dejado saltando de alegría. Casi renuncio a mi trabajo para correr a casa y poder leerte y luego no me daba tiempo de comentar =(

En fin! Que te puedo decir... No te di nada y has hecho maravillas! Albus ha sido un buen Slytherin y Rose pues se pasa de confianzuda! jajajaja Scorpius de Ravenclaw me parece genial y tu lo has hecho ver aún más genial! A pesar de que Scorp!Raven y Al!Sly no son lo tuyo igual los manejastes con maestria!

Puedo citarte un millon de partes que me encantaron, pero terminaría haciendo un copy/paste de todo el fic!

"No digas por Salazar que no eres un Slytherin" LOL total!!

Me ha encantado que se conocieran mediante un trabajo! y que Albus fuera el que estaba enamorado de Scorpius. Me mató ver como Scorpius se daba cuenta de a poco sus sentimientos por Al. El drama fue fabuloso y el acertijo para entrar fue genial! Me huebiera encantado que Hugo participara más. Y HUGO DE SLY!? No me lo esperaba y ME ENCANTO!!!!

Gracias gracias y mil gracias Helenita! Para mi fue un placer donar, pero creo que en todo caso la que más salió ganando fuí yo, mira que un fic tuyo vale muchisisisimo más que eso! Eres increíble!

Puedes publicar el fic donde quieras! Jamás privaría a nadie de disfrutar este maravilloso fic!

De nuevo mil gracias por exeder con creces mis expectativas!
besotes!
¡Muchísimas gracias, guapa! Lo escribí pensando mucho en ti y en lo que podría gustarte ^^ Me alegra mucho haberlo conseguido porque te lo mereces por haber ayudado tanto en la subasta ^^

Ojalá hubiera podido sacar más a Hugo, pero como está contado desde el pdv de Scorpius no vi la manera.

Bueno, un besito, y de verdad que estoy muy contenta de que te haya gustado ^^